El enfriamiento del mercado interno sigue golpeando de lleno al comercio minorista. De acuerdo con el último reporte de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas de las pequeñas y medianas empresas cayeron un 2,7% en agosto respecto de julio, acumulando una retracción del 2,4% en los primeros ocho meses de 2026. La contracción del consumo presencial vuelve a encender los alarmas de la economía real, donde las familias restringen sus gastos al mínimo indispensable para llegar a fin de mes.
El análisis de la entidad patronal atribuyó este freno a la erosión del poder adquisitivo, provocada por los sucesivos aumentos en las tarifas de servicios públicos y el alarmante nivel de endeudamiento de los hogares. El relevamiento cualitativo expuso una realidad preocupante para el sector productivo: el 46,5% de las pymes afirmó que las condiciones de su negocio empeoraron durante el último mes, mientras que un abrumador 57,9% descartó realizar cualquier tipo de inversión ante el escenario de incertidumbre económica.
El único canal que mostró un comportamiento contra corriente fue el comercio electrónico, con un incremento del 17,6% interanual en firmas con local físico, lo que evidencia la búsqueda de ofertas por parte de los consumidores. No obstante, la pérdida de tracción de los ingresos reales y la cautela generalizada imponen un techo a la actividad, dejando al tejido comercial e industrial en un estado de vulnerabilidad creciente mientras se aguarda por una reactivación del mercado interno.
