Un nuevo caso de negligencia con desenlace fatal en el transporte público vuelve a saldar en los tribunales con una pena sin cumplimiento efectivo. El conductor Nicolás Hernández aceptó una condena de tres años de prisión condicional por la muerte de Ricardo Centurión, el jubilado de 70 años que falleció tras ser arrollado al descender de un colectivo de la empresa San José en pleno centro de Paraná.
El trágico episodio ocurrió el pasado 12 de enero de 2026 sobre calle España, cuando el chofer avanzó antes de que la víctima terminara de bajar de la unidad, provocando su caída y aplastamiento. A lo largo de la investigación penal se incorporaron elementos de extrema gravedad: los peritajes toxicológicos confirmaron la presencia de cocaína en el organismo del conductor al momento del hecho, al tiempo que los registros de GPS constataron que circulaba con retraso en el cronograma. Pese al reclamo de la familia de la víctima para agravar la calificación legal, la fiscalía y la defensa cerraron un acuerdo de juicio abreviado.
De homologarse la resolución ante el juez Juan Malvasio, el imputado evitará el ingreso a una unidad penal. La definición del caso reaviva la indignación social frente a la laxitud del sistema judicial, que vuelve a otorgar condenas de ejecución condicional ante fallas operativas y conductas irresponsables que le cuestan la vida a usuarios indefensos del servicio público.
