El deterioro de las variables macroeconómicas y el costo desmedido del financiamiento continúan acorralando al sector privado. Según los datos del informe técnico de Fidelitas, durante el mes de septiembre casi dos mil empresas ingresaron en situación de morosidad bancaria, elevando la cifra total de compañías con atrasos a 58.982. La estadística representa un alarmante salto interanual del 53%, dejando al descubierto la creciente incapacidad de pago de las firmas comerciales e industriales para sostener sus compromisos operativos.
El indicador de riesgo del sistema crediticio se mantiene en niveles críticos debido a tasas de interés que asfixian la liquidez de las Pymes, congelan la inversión y restringen el consumo masivo. A este panorama de ahogamiento financiero se le suma el parate directo de la actividad económica, donde sectores clave como la construcción y la industria manufacturera sufren caídas interanuales de hasta el 4,4%, erosionando la rentabilidad y empujando a las unidades productivas a una cesación de pagos progresiva.
Aunque las mediciones de consumo familiar muestran a Entre Ríos con un nivel de morosidad por debajo del promedio nacional, el escenario crediticio general de las personas físicas exhibe fisuras estructurales. Si bien se registró un leve descenso en los atrasos tempranos, los compromisos clasificados como irrecuperables se duplicaron en el último período hasta alcanzar a 3,7 millones de CUITs en el país, lo que expone el grado de vulnerabilidad que atraviesa tanto al tejido empresarial como a los hogares.
