En un claro intento por incidir en las regulaciones del mercado digital, la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), entidad que nuclea a las principales cadenas comerciales del país, elevó un contundente reclamo ante el Ministerio de Economía de la Nación conducido por Luis Caputo. Las grandes concentraciones comerciales exigieron una mayor intervención oficial para estrechar los controles sobre las operaciones realizadas mediante billeteras virtuales, denunciando una presunta brecha de competencia frente a comercios y pequeños establecimientos. En concreto, la corporación solicitó al Ejecutivo nacional que presione a las jurisdicciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y La Pampa para que se incorporen de manera obligatoria al sistema impositivo de retenciones.
El foco del reclamo empresarial apunta a extender la aplicación del Sistema de Recaudación y Control de Acreditaciones en Cuentas de Pago (Sircupa), mediante el cual se ejecutan percepciones y anticipos a cuenta del Impuesto sobre los Ingresos Brutos a los comerciantes que operan con plataformas digitales. Desde el sector hipermercadista argumentan que la falta de adhesión de dichos distritos fomenta un escenario de evasión y desventaja operacional respecto a las estructuras tradicionales fuertemente bancarizadas. No obstante, esta embestida del gran capital privado busca arrastrar a los gobiernos provinciales a incrementar la presión fiscalizadora en lugar de promover esquemas de alivio impositivo que dinamicen el consumo popular.
Este movimiento del supermercadismo expone la tensión latente entre el avance de las alternativas financieras digitales y las estructuras comerciales consolidadas, que apelan al arbitraje del Estado nacional para contener el impacto de las nuevas plataformas de pago. Aunque desde la patronal aclararon que la propuesta no implica un nuevo tributo sino unificar la recaudación, la medida coloca nuevamente el peso de la fiscalización tributaria sobre el circuito de cobros de pequeños contribuyentes. Frente a un escenario económico recesivo, la insistencia de las grandes corporaciones en forzar mecanismos de retención pone de manifiesto cómo la puja por la rentabilidad desplaza las necesidades de los usuarios y comerciantes de a pie.
