El entramado político y sindical del Congreso de la Nación sufrió un sacudón inesperado este miércoles tras confirmarse la muerte repentina de Norberto Di Próspero a los 61 años. Quien fuera la figura central de la Asociación del Personal Legislativo (APL) durante más de veinte años falleció de manera imprevista, abriendo un interrogante sobre la sucesión del poder en uno de los gremios con mayor peso estratégico sobre las resoluciones del Poder Legislativo nacional.
Llegado a la conducción en 2004, Di Próspero consolidó un hegemonismo sindical infatigable que le permitió encadenar seis mandatos consecutivos al frente de APL. Desde ese rol, articuló paritarias, negociaciones complejas con sucesivas administraciones de ambas cámaras y expandió su influencia nacional al presidir la Federación de Empleados Legislativos (FELRA) y ocupar la Secretaría de Asuntos Legislativos dentro de la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT).
La confirmación del deceso por parte de la comisión directiva del sindicato motivó la declaración de duelo institucional y una ola de pronunciamientos desde diversos bloques políticos, principalmente de Unión por la Patria y la central obrera. El fallecimiento del histórico dirigente abre una etapa de inevitables reacomodamientos internos en la representación de los trabajadores parlamentarios y pone fin a un ciclo de dos décadas de conducción ininterrumpida.
