La mesa permanente del Trabajo, el Empleo y la Seguridad Social de la Región Centro se congregó este martes en Paraná para exponer los resultados del reciente informe elaborado por su Observatorio tecnológico. Las autoridades laborales de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba presentaron métricas que confirman un incremento sostenido en la adopción de inteligencia artificial dentro del entramado productivo regional. Sin embargo, detrás del relato de modernización empresarial, el panorama vuelve a poner en evidencia el riesgo inminente de caducidad que enfrentan miles de puestos de trabajo tradicionales si los Estados provinciales no intervienen con regulaciones de contención social.
Durante la jornada, funcionarios como Atilio Benedetti y Mariano Camoirano resaltaron la urgencia de contar con datos precisos para guiar la toma de decisiones, mientras la representante cordobesa Elizabeth Bianchi y el santafesino Gustavo Zignago enfatizaron la articulación entre gobiernos, universidades y gremios. No obstante, el debate traspasa la mera recopilación de estadísticas corporativas: el verdadero desafío radica en evitar que la aceleración tecnológica sea utilizada como un pretexto por las patronales para abaratar costos operativos, reducir plantillas de personal y sustituir mano de obra local por procesos automatizados sin garantías de reconversión laboral.
A la problemática de la robotización se sumó el análisis de la aplicación de la Ley de Modernización Laboral 27.802, centrando la discusión en los mecanismos provinciales para fiscalizar jornadas, descansos y condiciones de trabajo. En momentos donde las transformaciones productivas amenazan con flexibilizar aún más las relaciones de empleo en el interior del país, las cúpulas políticas tienen la obligación de pasar de los diagnósticos teóricos a la acción directa. La ciudadanía de la Región Centro exige controles estrictos e instrumentos de protección efectivos que impidan que la innovación tecnológica termine profundizando la inestabilidad de la clase trabajadora.
