La actividad manufacturera nacional volvió a mostrar señales de debilidad durante el mes de agosto al registrar una baja desestacionalizada del 0,3% en comparación con julio y un retroceso interanual del 5,7%, según datos del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina. Con este nuevo resultado negativo, el sector fabril acumula un descenso del 3% en los primeros ocho meses del año, posicionándose un 11% por debajo de las mediciones registradas durante los períodos 2022 y 2023.
El deterioro del entramado productivo responde a caídas generalizadas en las principales ramas de la industria, con especial impacto en bienes durables, electrodomésticos, indumentaria, calzado e insumos para la construcción. Asimismo, la contracción alcanzó al segmento siderúrgico y metalmecánico, a los bienes de capital y a diversos rubros agroalimentarios como la producción de bebidas y la faena vacuna, reflejando el enfriamiento del mercado interno y la pérdida de dinamismo en la inversión privada.
En contraposición al sesgo recesivo dominante, algunas actividades mostraron repuntes puntuales durante el mes de agosto, impulsadas por incrementos en la industria automotriz, la molienda de oleaginosas y determinados segmentos de consumo masivo como el farmacéutico y de higiene. Sin embargo, el consumo de energía eléctrica de grandes usuarios industriales anotó una leve baja mensual, confirmando la persistencia de un escenario complejo para la recuperación sostener de la capacidad instalada fabril.
