Patronato afronta este domingo en Paraná una verdadera prueba de fuego frente a Güemes de Santiago del Estero en el estadio Presbítero Bartolomé Grella. Ubicado en el puesto 17 de la Zona B con 34 puntos y tras caer ante Chacarita, el Rojinegro no solo necesita sumar con urgencia para alejarse definitivamente de la zona de peligro en la recta final de la Primera Nacional, sino que carga con el imperativo moral de quebrar un historial adverso: jamás ha podido derrotar al conjunto santiagueño en siete enfrentamientos oficiales.
La urgencia deportiva se cruza con una crítica realidad edilicia y médica dentro del plantel. El técnico Marcelo Fuentes se ve obligado a armar un rompecabezas táctico condicionado por una plaga de ausencias por lesión —entre ellas las de Facundo Heredia, Nahuel Genéz y Gabriel Díaz— sumadas a la suspensión de Joaquín Barolín. Frente a un rival al borde del descenso directo que llega tras cinco caídas consecutivas, Patronato enfrenta un escenario donde las excusas institucionales y la acumulación de imponderables ya no tienen cabida; ganar en casa es la única salida aceptable.
