La falla estructural de la salud pública entrerriana sumó un nuevo capítulo de indignación institucional tras conocerse la absolución de la médica pediatra imputada por la muerte de Yair Suárez, un niño de apenas 10 años. El menor falleció en enero de 2025 en el Hospital Centenario de Gualeguaychú a causa de un shock séptico derivado de una peritonitis no diagnosticada a tiempo. Pese al trágico desenlace ocurrido pocas horas después de que el hospital le diera el alta médica, el juez Mauricio Derudi decidió absolver a la profesional invocando el principio del beneficio de la duda.
El caso expone las graves falencias en los protocolos de atención y diagnóstico dentro del sistema sanitario estatal. Según la reconstrucción de los hechos, Yair ingresó al nosocomio con fuertes dolores abdominales y vómitos, pero tras realizarle análisis parciales, los profesionales le diagnosticaron un cuadro equivocado de principio de neumonía y lo enviaron a su domicilio con analgesia básica. Horas más tarde, la infección se generalizó hasta causar la muerte del niño, cuya autopsia confirmó posteriormente una falla multiorgánica provocada por una apendicitis aguda que derivó en peritonitis.
La resolución judicial desató de inmediato un fuerte cuestionamiento social hacia el accionar corporativo del ámbito médico y la falta de respuestas para la familia de la víctima. Durante la lectura del fallo, el magistrado justificó la absolución argumentando contradicciones entre el perito de la fiscalía y los propios testimonios de otros médicos del nosocomio. Mientras la querella aguarda la entrega de los fundamentos del fallo, el hecho vuelve a dejar al descubierto la desprotección que sufren los pacientes en los centros de salud públicos y la recurrente impunidad ante las deficiencias del sistema.
