Una trágica explosión provocó el colapso de una vivienda de alquiler temporal en el histórico barrio de Plaka, en Atenas, causando la muerte de cuatro ciudadanos estadounidenses que finalizaban su estadía en Grecia. Las víctimas fueron identificadas como los recién casados Ian Kirkpatrick y Florida Hoxha, junto a Florin Hoxha y su esposa Eris Cani, quien se encontraba gestando un embarazo de cinco meses. El episodio ocurrió a pocos metros de la Acrópolis, horas antes de que la familia abordara su vuelo de regreso hacia Nueva York.
De acuerdo con las primeras pericias de las autoridades griegas, el derrumbe de la estructura de dos plantas habría sido desencadenado por una fuga de gas en una unidad contigua. La fatalidad pone al descubierto la preocupante ausencia de regulaciones estrictas y de inspecciones técnicas periódicas en los inmuebles destinados al arrendamiento turístico a través de plataformas digitales. La falta de protocolos de seguridad básicos en pleno centro comercial y turístico de la capital helénica transformó una estadía vacacional en una tragedia evitable.
El impacto del hecho generó conmoción en la comunidad internacional y reavivó los reclamos hacia los organismos oficiales por la permisividad en la fiscalización de las viviendas turísticas. Mientras la investigación judicial intenta precisar las responsabilidades materiales e institucionales del siniestro, la tragedia expone los riesgos latentes a los que se ven expuestos miles de usuarios en propiedades comerciales que operan al margen de los controles hoteleros tradicionales.
