Un ataque ruso contra la ciudad ucraniana de Kramatorsk, en la región de Donetsk, dejó al menos 33 muertos y 18 heridos, según informaron las autoridades locales. El bombardeo provocó el incendio de dos colectivos de transporte público y se convirtió, de acuerdo con el balance difundido, en el ataque individual con mayor cantidad de víctimas fatales en Ucrania durante 2026.
El jefe de la administración militar de Donetsk, Vadym Filashkin, acusó a Rusia de atacar deliberadamente a civiles y ordenó suspender el transporte público en Kramatorsk y Sloviansk. También instó a quienes permanecen en la región a trasladarse hacia zonas más seguras del país.
El Servicio Estatal de Emergencias informó que el ataque incendió los dos vehículos y áreas cercanas. Mientras los equipos de rescate asistían a las víctimas, la Policía de Donetsk denunció nuevos ataques con drones contra los agentes que trabajaban en el lugar, lo que complicó las tareas de emergencia.
Una región bajo presión permanente
Las autoridades ucranianas todavía trabajaban para identificar a las víctimas. La violencia volvió a golpear a una zona estratégica del este del país, donde Kramatorsk y Sloviansk forman parte del denominado “cinturón de fortalezas” junto con Kostiantynivka y Druzhkivka.
Kramatorsk funcionó durante años como un punto de retaguardia fundamental para las tropas ucranianas desplegadas en el frente oriental. Sin embargo, la intensificación de los bombardeos redujo progresivamente su capacidad para cumplir esa función.
El ataque se produce además en un contexto de ofensivas aéreas rusas casi diarias y de dificultades ucranianas para sostener sus defensas antiaéreas. Un bombardeo masivo contra Kyiv ocurrido en julio había dejado 33 muertos en distintos puntos de la capital, aunque en un único ataque el número de víctimas de Kramatorsk constituye el balance más elevado del año.
El ataque ocurre mientras buscan una salida diplomática
La ofensiva también coincidió con una nueva instancia de conversaciones sobre la guerra. Negociadores ucranianos tenían previsto mantener reuniones en Estados Unidos con representantes estadounidenses y funcionarios de inteligencia de Ucrania.
El momento vuelve a exponer la contradicción entre los esfuerzos diplomáticos y una guerra que continúa provocando víctimas civiles. Mientras las autoridades buscan avanzar en negociaciones, las ciudades cercanas al frente siguen sometidas a ataques que obligan a restringir servicios esenciales y profundizar las evacuaciones.
Rusia no había ofrecido, al momento de la información difundida, una explicación sobre el ataque. El episodio vuelve a colocar a la población civil en el centro de una escalada que mantiene bajo presión al este de Ucrania y erosiona, cada vez más, las posiciones defensivas ucranianas en Donetsk.
