Una red de corrupción institucional quedó al descubierto en Ecuador tras la detención de siete médicos del sistema de salud pública y un agente del servicio penitenciario. Los profesionales están acusados de integrar una estructura delictiva que facilitó la fuga e impunidad de Dritan Rexhepi, un líder narco de origen albanés condenado por narcotráfico que logró abandonar el país sudamericano mientras los registros estatales simulaban que cumplía su régimen de prelibertad.
Tras once allanamientos simultáneos en Quito, Guayaquil y Macas, las autoridades judiciales imputaron a los involucrados por delincuencia organizada, fraude procesal, falsificación de documentos y suplantación de identidad. Según las investigaciones oficiales, la banda montó un sofisticado esquema de encubrimiento que incluyó desde la falsificación de firmas e historias clínicas con diagnósticos duplicados hasta la utilización de guantes de látex con impresiones dactilares clonadas para burlar los controles biométricos de la prisión.
La maniobra que expuso la complicidad estatal
El capo albanés —requerido por las justicias de Italia, Bélgica y Albania— había obtenido el beneficio de la prisión domiciliaria y la prelibertad en 2021. Sin embargo, las pericias confirmaron el modus operandi con el que se fraguó su presencia en el país:
- Evasión fronteriza y registros falsos: Rexhepi cruzó ilegalmente la frontera hacia Colombia en septiembre de 2022 utilizando documentación apócrifa. Pese a haber abandonado el continente, el sistema penitenciario ecuatoriano continuó asentando asistencias y presentaciones periódicas a su nombre durante meses.
- Certificados de salud adulterados: Los médicos implicados confeccionaron historias clínicas falsas para justificar inasistencias judiciales, repitiendo diagnósticos punto por punto o adjudicándole edades incoherentes con su ficha biológica para evitar las inspecciones.
- Captura internacional: Tras permanecer prófugo a nivel global con identidades falsas, el narcotraficante fue finalmente localizado y capturado en Estambul, Turquía, a finales de 2023, para ser extraditado a territorio europeo.
El avance de las detenciones judiciales expone el grado de penetración de las organizaciones del crimen organizado transnacional dentro de las estructuras sanitarias y penitenciarias de la región, abriendo nuevos requerimientos sobre las complicidades administrativas en la fuga de figuras clave del narcotráfico internacional.
