La escalada del conflicto bélico en Europa oriental alcanzó este martes un punto de máxima gravedad en el mar Negro. Un ataque coordinado con vehículos aéreos no tripulados destruyó un barco carguero e inutilizó a otra embarcación civil en aguas de la zona económica exclusiva de Bulgaria, dejando un saldo de al menos 11 marineros desaparecidos y reavivando las alarmas sobre el impacto de la guerra en las rutas comerciales internacionales.
El buque Azov Concord, de bandera de San Vicente y las Granadinas, se hundió a 31 kilómetros de la costa tras sufrir graves impactos, logrando rescatarse con vida únicamente a cinco de sus 16 tripulantes. En simultáneo, el carguero Chelsea 3, con bandera de Malta y tripulación ucraniana y azerbaiyana, quedó a la deriva tras recibir el impacto directo de tres drones. El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, calificó lo sucedido como «absolutamente inaceptable» y convocó de urgencia a la embajada rusa para exigir explicaciones.
Este grave incidente, que constituye el segundo ataque de características similares en menos de un mes, llevó al gobierno búlgaro a solicitar formalmente asistencia militar a la OTAN para reforzar la vigilancia marítima y aérea en el flanco oriental. Las máximas autoridades de la Unión Europea condenaron la acción militar contra la navegación civil y advirtieron que la intensificación de las maniobras armadas pone en riesgo directo el abastecimiento y la vida de trabajadores inocentes en aguas internacionales.
