En un movimiento que asesta un severo golpe a la estrategia diplomática nacional, la administración de los Estados Unidos pidió formalmente poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización de la ONU (C-24). El planteo fue realizado por una representante del gobierno norteamericano ante la Cuarta Comisión de las Naciones Unidas, donde tildó al organismo de «obsoleto» y acusó a sus delegados de encarar un «desperdicio de recursos» en misiones internacionales. Aunque la postura de la Casa Blanca se enmarca en la política del presidente Donald Trump de recortar financiamiento al sistema multilateral, la ofensiva apunta directo al corazón del histórico reclamo argentino, dado que el C-24 es el único foro global que exige de manera sistemática al Reino Unido sentarse a negociar la soberanía del archipiélago.
El embate estadounidense ocurre en un contexto de creciente indefensión para los intereses nacionales sobre el Atlántico Sur. Mientras el organismo internacional aprobaba resoluciones para supervisar los territorios no autónomos y limitar la explotación unilateral de recursos naturales —con el voto en contra de Washington y la abstención británica—, la contraparte angloamericana afianza sus posiciones geopolíticas. Actualmente, Londres avanza sin frenos en la consolidación del proyecto petrolero Sea Lion en aguas en disputa y en la militarización de la zona. A la par, el intento del gobierno argentino por frenar las perforaciones ilegales mediante la presentación de una Ley de Soberanía ya generó reclamos directos y presiones por parte de corporaciones norteamericanas.
Esta embestida en las Naciones Unidas deja al descubierto la fragilidad de las alianzas internacionales y la falta de garantías en los foros multilaterales frente al avance de las potencias continentales. A pesar de que el presidente Javier Milei ratificó la demanda soberana sobre las Islas Malvinas durante sus discursos internacionales, la retórica chocó contra la política exterior norteamericana, que opta por desmantelar las plataformas diplomáticas que históricamente respaldaron a la Argentina. El intento de desactivar el Comité de Descolonización reafirma la indiferencia de los centros de poder global frente a la usurpación colonialista y la depredación de los recursos naturales en la plataforma continental.
